‘Shopping’ en Ubrique

Fernando mira pieles en un almacén de Ubrique
Fernando mira pieles en un almacén de Ubrique

Ubrique es como un hermano mayor para Grazalema, un pueblo blanco de 16 mil habitantes donde los grazalemeños vamos a hacer la compra de la semana, al taller del coche o, en el caso de los más jóvenes, a estudiar. Fernando también baja regularmente a comprar material para sus bolsos. Piel de Ubrique es una marca reconocida mundialmente por su alta calidad. La industria marroquinera lleva décadas dando empleo a gran parte de la población de este pueblo.

Ayer acompañé a Fernando a hacer una compra de material. Tenía en mente una piel muy singular para un encargo. Mientras rebuscaba entre piezas de todas las texturas y colores, charlé un poco con el dueño del almacén de piel ubriqueño, Julio Cabezas.

Julio heredó el almacén de su padre, dando continuidad a una empresa que lleva cuatro generaciones en la familia, más de cien años. Julio lleva 33. El negocio continúa, pero cambia: “ahora no vendo ni la décima parte de cuando entré”. El capitalismo, la búsqueda de una producción siempre más barata, ha supuesto el cierre de muchas fábricas en Ubrique: desde 400 hasta las 10 fábricas donde hoy día se elaboran productos de piel.

Fernando elige herramientas
Fernando elige herramientas en el almacén de Julio

Julio, sin embargo, asume el reto y se adapta al nuevo panorama del mercado. Primero, favoreciendo la venta en internet. Clientes de hasta veinte países del mundo acuden a su página “porque ofrecemos productos exclusivos a buenos precios”. Frente a la producción industrial, apuesta por la calidad de lo artesanal. Ofrece a pequeños marroquineros la posibilidad de comprar piezas de piel más pequeñas, y tiene su propia línea de herramientas de mano. Ahora también organiza cursos para trabajar la piel artesanalmente.

Julio sabe que el trabajo de artesanos como Fernando añade un plus de valor y de calidad imposible de alcanzar de manera industrial.

Al fin, Fernando encontró la pieza que buscaba. En unos días sus manos la habrán convertido en un nuevo bolso único y exclusivo.

 Ursula Neilson

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